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Voy a contaros mi historia, o mejor dicho, la
historia de mi poblado y de mis gentes, que es a la vez la historia de África y
el papel que yo, como mujer, desempeño en ella.
Mi nombre es Séinabu.
Cuando nací, los ancianos de mi pueblo
pronosticaron que de mayor estudiaría los grandes misterios y exploraría lo
desconocido para luego trasmitirlo. Conozco a la perfección desde el color ocre
del amanecer hasta la luz violeta que irrumpe en el poblado al despuntar el
día. África…
África, que tanto ha sufrido, pero que ha
sabido mirar siempre adelante, levantar la cabeza y el espíritu y continuar con
ayuda de los ancestros espirituales, con ayuda de los cantos, de la danza…
Espero que mi historia os haga reír, pero
también llorar, que os haga soñar y reflexionar a la vez. Que os sorprenda, os
angustie, os oprima el corazón y finalmente, os haga explotar de felicidad.
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